El flujo de la conciencia



Te sentías fuerte, mientras duro
el acero en mi pecho, como
un nenúfar luchando contra corriente,
entre la vida y la muerte,
entre el ser y no pertenecer,
desafiando, pero aún así te confundías,
cuándo pretendiste que mis suspiros por la vida
se ligaran a ti, siendo eternos,
ese deseo del flujo de la conciencia, se resistió al tiempo,
no me compadecí y ame,
en todas sus extensiones
y con todo el dolor que fui capaz de soportar...
arranque de un solo golpe, el acero, tu vida,
la muerte...

Misk






3 comentarios:

Luis de Burg dijo...

y por más veces que te he leído, no he logrado encontrar el comienzo, el hilo de la madeja para desenredar tu entrada, he terminado confundiéndome de términos, y por más vueltas que le he dado no lo he logrado, desentramar esa posible lógica psicológica de tus pensamientos... abrazos

Misk dijo...

pues este es de los sencillitos.... para encontrar el hilo de la madeja tendrías que saber de mi vida, por el momento son los versos, los que ves y esas "rarezas" de historias, de pergaminos no oficiales, contados en boca de nadie, lo que te hace saber de mi, pero bueno, también es sentirla, a veces hay palabras que viven en las sombras hasta que un buen día las lees en algún lado y te identificas.

Abrazos y Rosas!

Misk dijo...

Por cierto este es la continuación de otro poema.

Misk

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