LA ENFERMEDAD DEL ÉTER



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Y el resplandor dio de lleno
manipulando en el aire el pensamiento,
y en contra de todos mis deseos,
que incrédulos intentaban persuadirme de tal acción,
los sentimientos cobraron más vida que nunca,
la fuerza corporal de los latidos y la sangre
que evoluciona, severa, incita al corazón a las sombras
donde disminuye el tiempo del verbo amar.
te siento igual que el fuego en la piel,
con las formas del veneno que espesa
libre y violento, en los conductos de lo soprano,
caen, vírgenes en la madreselva;
como un racimo, ha crecido en mis entrañas,
y anuncia, sus formas ancestrales,
en la vigilia de una muerte,
latitudes entre el cielo y la tierra.
tal vez estos gritos obsesionados,
que sin tregua acampan en los sueños,
y se abren paso incluso tras la muerte,
adivinan los movimientos, los secretos del sol
en las tardes del rojo, serán entonces
los sostenidos negros, que en los intestinos
fueron abordados , y la fuerza cruel
llevo al cerebro a soñar demasiado?
quizás el trastorno venga a lomos de mis carnes,
ese misterio único, oprimiendo el pecho,
durmiendo bajo los árboles, concentrados
en llorarme en el alma, ese sauce
que bajo las estrellas llego cargando el frió
de largas noches en vela;
presenta batalla, tenso y meticuloso,
me descentra el poco sentido desde lo silvestre
que queda paciente y aguardándome.
se contempla el papel vació,
mutaciones en mis dedos,
que no visten ya las noches,
y terribles, llaman a los luceros,
se abrazan a los rosales,
y las llagas cubren la piel,
tan solo la enfermedad,
quita el miedo a los gestos
desesperados, entre el aliento y lo marchito
que estallan en mis labios,
como desiertos cortantes y sin lunas,
los restos del éter, en las lagunas de los ojos.
apenas ya capto el olor de las flores al alba,
y esas lágrimas pequeñitas que se acercan
como inquisidoras, de los conductos principales,
son las que devuelven a mí ser lo humano,
lo imprescindible, las arcadas, y la gran música,
que se esconde en mis oídos desde hace tiempo,
no es locura, ni desfase de la luna,
siento ese sonido, y cuando advierto la imagen
traslucida de tu tiempo, el sonido agudo forma batallón
entre mis oídos, punzando
enormemente esa parte del cerebro,
donde el polen de las flores cubre sus estados,
De la imaginación barnizada.
se me dilatan las pupilas que en su demencia,
deambulan con el efecto de la marihuana,
fecundada en la sangre,
y ese efecto que me lleva a volar,
con la destreza de lo humano,
es el polen de todos los estados que se perciben
desde la energía, caen… en rotunda excitación,
mi persona rueda en la pauta febril,
y aunque corra por el empuje de la galerna,
el miedo a sentir el frescor de un beso,
no puebla las emociones donde yo quiero,
esa sensación del sistema nervioso,
que manosea el cerebro,
y solo encuentra el humo de una bocanada
anestesiada e irreal, tan miedoso…
que hundido hurga y desaparece,
en el centro de mi corazón.
y he de seguir, bajo la mar,
retrasando aun más esta metáfora,
que el corazón busca sin fundamento,
las huellas que mi alma lleva,
como vieja fabula enterrada,
en el silencio, deja ya un rastro
tan mortal, tan ciego,
que toda la hermosura de cuanto sueño,
es ceniza al alba,
cuando con los ojos te buscan
y solo encuentro, las astillas de las sabanas,
que en un frenético combate,
ellas fueron protagonistas,
de la seducción
y el desplante de tanto amor.
el sueño, ocurrente y trasiego,
un movimiento original e inevitable para la carne,
el sueño que a la noche se vuelve real,
se despierta entre valles de golosos estados,
sentimientos de miedo y terror,
el delirio del asombro invencible de tactos,
de amores ocasionales bajo la seda de las sabanas,
y dentro de lo adulto, lo mas abultado,
los muros que se desploman entre las manos
incansables, que ni el sueño aletarga,
se abandona el cuerpo y comienzan los viajes
casi tan astrales como el sol cuando reposa en el alma,
el aire pesado, la muerte y la vida,
el riesgo de abandono, alucinar con el mismo ser,
esperar los detalles que estimulen la piel,
la humedad de un verso
enlazándose en la sangre que respira
entre el profundo posible del pecho oprimido,
el roce del agua fría rompiendo estruendosa en la tierra,
la magia elevada, de los sonidos que saltan al vació,
poderoso tiempo que aplasta y arrebata realidades,
el suave sueño que atenta al corazón,
se pasea divino, generoso y altivo,
entre las puertas pesadas de tanto aplomo,
esas cerraduras donde los ojos llenos
se amansan de lágrimas, que duermen
en los labios claros de la luna,
y una vez muerto, ese despertar siniestro,
la piedad, la burla, la tristeza,
el vestido ajado, la piel llena,
los instantes perpetuos de haber amado,
ese sueño… el deseo, del reposo.
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 (año 2005)
Misk

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2 comentarios:

panteraenlanoche dijo...

Pedazo de poesía, donde los colores se muetran y los adjetivos enriquecen los momentos...preciosa.Ah, los blogs los cerre, los de un perfil porque es primavera y no quiero escribir, además la poesía no es lo mio.

Misk dijo...

Apenas hay tiempo y tuve la misma tentación, pero por algún motivo que no entiendo aquí sigue esta pagina navegando, las épocas andan perdidas y yo invento horas inexistentes. Espero que tu no poesía abra pronto sus puertas...

Abrazos

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